#9 Una vista del puerto
febrero 02, 2017
Título: Una vista del puerto
Autor: Elizabeth Taylor
Traductor: Carmen Francí
Editorial: Gatopardo ediciones
Número de páginas: 314
ISBN: 9788494426353
PVP: 19,95 euros
Sinopsis
En un pequeño pueblo de la costa inglesa, durante los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, Robert, el marido de una escritora de novelas, se siente atraído por Tory, una divorciada con un hijo. Éste es el punto de partida del que se sirve Elizabeth Taylor para construir una novela coral sobre la vida de un pueblo costero y los sentimientos de sus gentes.
Taylor describe con destreza, y de manera implacable, las relaciones familiares y afectivas de las clases media y alta británicas.
Fue amiga de la escritora Ivy Compton-Burnett y del novelista y crítico Robert Liddell. El escritor Kingsley Amis la consideraba una de las mejores escritoras del siglo XX.
Fuente: Gatopardo ediciones
Impresiones
Me gustó tanto Mujeres excelentes de Barbara Pym que sabía que tenía que repetir con alguna autora inglesa ya que esa forma de escribir tan característica que tienen me atrapó. Lo hice con esta novela, que he leído casi de un tirón, y aquí os traigo mis impresiones.
Una vista en el puerto es una novela coral en la que asistimos a la vida en un pequeño pueblo costero cercano a Londres durante los meses que preceden al verano y a la llegada de los turistas. En ella vamos a encontrar a Bertram, un oficial de Marina retirado, que está de paso en el pueblo y dedica sus días a la pintura y a las charlas en el bar y que acabará siendo uno más en esta pequeña sociedad.
También nos asomaremos a la vida de la señora Bracey, una mujer chismosa y egoísta que se aprovecha de su invalidez para someter a su hija Maisie quien está deseando poder vivir su vida y soltarse las cadenas que la atan a su madre. Iris, su hermana, trabaja en el bar del pueblo y se nos muestra como más independiente que Maisie.
Entraremos en el museo de figuras de cera de Lily Wilson, una viuda solitaria que encuentra compañía en los libros que toma prestados de la biblioteca del pueblo.
Por último tenemos a dos amigas de la infancia, Beth y Tory, amigas íntimas desde entonces y cuyas vidas han transcurrido por caminos muy dispares.
Beth, escritora de novelas, está casada con Robert, el médico del pueblo y tiene dos hijas: Prudence, una jovencita llevada por sus padres entre algodones, y Stevie, una niña de cinco años consentida y caprichosa.
Tory es divorciada y aún se siente resentida por el abandono de su marido por otra mujer. Tiene un hijo, Edward, que estudia fuera y se comunica con ella por carta, principalmente para pedirle que le envíe cosas.
Beth vive en el mundo de sus novelas, casi al margen de su vida real. Aunque se jacta de ser muy observadora debido a su oficio, no es capaz de ver lo que ocurre a su alrededor: el nerviosismo de Tory cuando hablan de su marido, la relación fría y distante entre ellos que no es propia de personas que se conocen tanto tiempo, las visitas de Robert a la casa de al lado, la de Tory.
Por medio de las opiniones de los demás personajes, la imagen que en un principio nos formamos de Tory va cambiando a lo largo del libro, la autora nos va dando opiniones que hacen reflexionar sobre la verdadera personalidad de esta mujer.
Con este elenco de personajes, todos ellos muy bien caracterizados, la autora nos va sumergiendo en su día a día, en sus problemas cotidianos, sus afectos, sus odios, creando así una novela que podría calificarse como novela de costumbres. Con un lenguaje propio de la época en la que nos situamos pero a su vez claro y sencillo crea una atmósfera perfecta que te mete de lleno en la vida de ese pequeño pueblo. La prosa está desprovista de sentimentalismos, en este punto la narración me ha recordado a la de Barbara Pym, menos irónica en este caso pero algo distante. Por medio de un narrador omnisciente, la autora nos cuenta su historia pero no dramatiza situaciones sino que toma distancia de ellas. En mi caso, he quedado encantada con la narración, me enganchó totalmente el ambiente que es capaz de crear la autora, con unas descripciones minuciosas y realistas.
Por medio de Lily y sus lecturas y de Beth y las dificultades que tiene para escribir su novela, la autora introduce el toque metaliterario en la narración.
Mención aparte merecen la traducción y edición de esta obra. En cuanto a la edición, me repito si digo que esta editorial la cuida con mimo; sus libros están muy bien editados y en ellos destaca la ausencia de errores cosa que, como lectora agradezco mucho.
¿Y la traducción? Creo que el mayor halago que puedo hacerle a Carmen Francí es decir que no parece que sea una obra traducida. Es una traducción tan buena, sin fisuras, sin traducciones literales ni giros raros del idioma, una delicia y desde aquí quiero felicitarla porque ha hecho un excelente trabajo.
Una vista del puerto me ha encantado, he disfrutado muchísimo su lectura, agradable y ligera y os la recomiendo sin ningún género de dudas. Si os gustó Mujeres excelentes no podéis dejar de leer a Elizabeth Taylor.
Mi calificación: 9/10
Agradezco profundamente a la editorial el envío de un ejemplar para su lectura y reseña.


