La Biblia perdida, Igor Bergler
abril 02, 2019
De esta novela lo que me llamó la atención fue el nombre de Vlad Tepes unido a la palabra Biblia; siempre me atraen muchísimo las historias en las que el famoso conde Drácula hace su aparición así que no dudé en leerla. Lamentablemente no ha sido lo que yo esperaba. Hoy os hablo de La Biblia perdida de Igor Bergler.
El profesor Charles Baker viaja a Sighisoara, en Rumanía, la ciudad donde nació el mítico conde Drácula, para asistir a una conferencia de los más famosos historiadores del mundo. Sin embargo, su verdadero propósito es otro: Baker se ha aventurado hasta el corazón de Transilvania para investigar el paradero de su abuelo, un coleccionista de antiguas y preciadas reliquias, misteriosamente desaparecido mientras buscaba una valiosa espada.
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| Ficha técnica
Título: La Biblia perdida
Autor: Igor Bergler Traductor: Doina Fagadaru Editorial: Ediciones B Número de páginas: 635 ISBN: 9788466664370 PVP: 21,90 euros |
Sinopsis
El profesor Charles Baker viaja a Sighisoara, en Rumanía, la ciudad donde nació el mítico conde Drácula, para asistir a una conferencia de los más famosos historiadores del mundo. Sin embargo, su verdadero propósito es otro: Baker se ha aventurado hasta el corazón de Transilvania para investigar el paradero de su abuelo, un coleccionista de antiguas y preciadas reliquias, misteriosamente desaparecido mientras buscaba una valiosa espada.
Pero cuando la policía descubre tres cadáveres que parecen haber sido vampirizados con la tarjeta de Charles Baker a modo de aviso, sus planes sufren un giro radical. Baker se verá envuelto en una conspiración a escala mundial, cuyos orígenes se remontan al año 1455 generada alrededor de un secreto que el mismo conde Vlad III ocultó en el primer libro impreso de la Historia: la Biblia de Gutenberg.
Fuente: megustaleer
Impresiones
Charles Baker decide investigar el paradero de una antigua espada que su abuelo buscaba en el momento de su desaparición con la esperanza de localizar así a este último. El viaje que realiza a Rumanía para ello lo disfraza argumentando que va a asistir a un ciclo de conferencias de una de las cuales él será ponente como profesor de Princeton especialista en historia medieval.
En mitad de su intervención la policía se presenta en la sala y solicita su ayuda para la resolución de unos misteriosos asesinatos; acompañaba a la policía una mujer menuda llamada Christa Wolf que le informará de que su tarjeta de visita aparece encima de todos los cadáveres que han encontrado. Baker no entiende nada, las autoridades también está perdidas, nadie sabe qué se oculta detrás de estos hechos pero Charles y Christa están dispuestos a descubrirlo.
La novela se divide en cinco partes divididas en capítulos numerados y un epílogo a lo largo de los cuales seremos testigos de las peripecias, en el inicio me recordaban a las películas de Indiana Jones, del famoso profesor y su misteriosa compañera. Con un lenguaje sencillo, una prosa en la que predomina la narración sobre los diálogos y un ritmo no excesivamente rápido, el autor intenta atraparnos en su trama. Digo intenta porque aunque al inicio de la lectura conmigo lo consiguió según fui avanzando en la lectura esta trama que tanto me atraía comenzó a perder interés para mí. Al principio pensé que era cosa mía, ya sabéis que a veces la percepción que tenemos de los libros depende mucho del momento personal que atravesemos cuando los leemos pero al final me di cuenta de que esa no era la razón.
El problema que he tenido con esta novela es que lo que en un principio, como ya he comentado, era una historia que me atraía muchísimo porque cuando aparece el nombre de Vlad o de Drácula siento unas ganas inmensas de saber más y, en este caso, iba unido a la palabra Biblia con lo cual: ¿qué podía salir mal? Pues lo que salió mal fue que una historia tan prometedora se diluye en las divagaciones del autor para mí sin sentido, fuera de lugar e inconexas con la trama. Para muestra un botón o mejor dos: a nuestro protagonista a veces le cuesta dormir y, cuando eso ocurre, piensa en cosas que le gustan para intentar conciliar el sueño, ningún problema con esto sino fuera porque el autor dedica dos páginas a desvelarnos todos los tipos de espada que existen para conseguir que su protagonista caiga en los brazos de Morfeo. Seguimos leyendo y nos encontramos con una conversación entre el profesor Baker y otro personaje de la novela en la que este dice: "como en Suiza" lo que da pie a que Baker le pregunte por qué odia Suiza y el lector, asombrado ante el cambio de tercio, tiene que asistir a una explicación detallada sobre los motivos de dicho personaje para odiar a Suiza que nada tienen que ver con la trama de la novela; tanto es así que en el siguiente capítulo el mismo personaje dice: "¿Por dónde iba?" para retomar la trama de la novela.
Si hablamos de personajes he de decir que no me han disgustado aunque creo que se les podría haber sacado mucho jugo al igual que a la historia principal. Charles Baker es el típico profesor excéntrico al que parece que le sobre todo el mundo pero con unas capacidades de deducción dignas de elogio. Christa Wolf, por su parte, es una mujer camaleónica con la que no sabremos en ningún momento a qué palo quedarnos y no será hasta casi el final de la novela cuando descubramos su verdadera personalidad. Aparecen muchos personajes secundarios que contribuyen a enriquecer la historia principal sin que haya ninguno, siempre en mi opinión, que destaque sobre los demás.
Cuando acabé esta novela dos fueron las impresiones que quedaron en mi cabeza; la primera de ellas fue que le sobraban la mitad de páginas, esas en las que el autor se pierde en divagaciones, y que sin ellas la lectura hubiera resultado más satisfactoria. La segunda fue una sensación de vacío, de promesas incumplidas, de decepción al comprobar que el personaje que había suscitado mi interés, el conde Drácula, solo salía de pasada (esto es más personal, lo sé), de que la novela era un "quiero y no puedo" ya que, insisto, la base me parece buena pero el desarrollo no ha sido el adecuado y me ha llevado a perderme muchas veces en la lectura.
La Biblia perdida, sintiéndolo mucho, no es una novela que os vaya a recomendar, ni siquiera a los amantes de la novela histórica como lo soy yo. Un buen punto de partida que no llega a buen término, una novela extensa llena de divagaciones y situaciones inconexas que lastran su lectura. Aun así os digo que estas son mis impresiones y que si tenéis curiosidad le deis una oportunidad para forjaros vuestra propia opinión.
En mitad de su intervención la policía se presenta en la sala y solicita su ayuda para la resolución de unos misteriosos asesinatos; acompañaba a la policía una mujer menuda llamada Christa Wolf que le informará de que su tarjeta de visita aparece encima de todos los cadáveres que han encontrado. Baker no entiende nada, las autoridades también está perdidas, nadie sabe qué se oculta detrás de estos hechos pero Charles y Christa están dispuestos a descubrirlo.
La novela se divide en cinco partes divididas en capítulos numerados y un epílogo a lo largo de los cuales seremos testigos de las peripecias, en el inicio me recordaban a las películas de Indiana Jones, del famoso profesor y su misteriosa compañera. Con un lenguaje sencillo, una prosa en la que predomina la narración sobre los diálogos y un ritmo no excesivamente rápido, el autor intenta atraparnos en su trama. Digo intenta porque aunque al inicio de la lectura conmigo lo consiguió según fui avanzando en la lectura esta trama que tanto me atraía comenzó a perder interés para mí. Al principio pensé que era cosa mía, ya sabéis que a veces la percepción que tenemos de los libros depende mucho del momento personal que atravesemos cuando los leemos pero al final me di cuenta de que esa no era la razón.
El problema que he tenido con esta novela es que lo que en un principio, como ya he comentado, era una historia que me atraía muchísimo porque cuando aparece el nombre de Vlad o de Drácula siento unas ganas inmensas de saber más y, en este caso, iba unido a la palabra Biblia con lo cual: ¿qué podía salir mal? Pues lo que salió mal fue que una historia tan prometedora se diluye en las divagaciones del autor para mí sin sentido, fuera de lugar e inconexas con la trama. Para muestra un botón o mejor dos: a nuestro protagonista a veces le cuesta dormir y, cuando eso ocurre, piensa en cosas que le gustan para intentar conciliar el sueño, ningún problema con esto sino fuera porque el autor dedica dos páginas a desvelarnos todos los tipos de espada que existen para conseguir que su protagonista caiga en los brazos de Morfeo. Seguimos leyendo y nos encontramos con una conversación entre el profesor Baker y otro personaje de la novela en la que este dice: "como en Suiza" lo que da pie a que Baker le pregunte por qué odia Suiza y el lector, asombrado ante el cambio de tercio, tiene que asistir a una explicación detallada sobre los motivos de dicho personaje para odiar a Suiza que nada tienen que ver con la trama de la novela; tanto es así que en el siguiente capítulo el mismo personaje dice: "¿Por dónde iba?" para retomar la trama de la novela.
Si hablamos de personajes he de decir que no me han disgustado aunque creo que se les podría haber sacado mucho jugo al igual que a la historia principal. Charles Baker es el típico profesor excéntrico al que parece que le sobre todo el mundo pero con unas capacidades de deducción dignas de elogio. Christa Wolf, por su parte, es una mujer camaleónica con la que no sabremos en ningún momento a qué palo quedarnos y no será hasta casi el final de la novela cuando descubramos su verdadera personalidad. Aparecen muchos personajes secundarios que contribuyen a enriquecer la historia principal sin que haya ninguno, siempre en mi opinión, que destaque sobre los demás.
Cuando acabé esta novela dos fueron las impresiones que quedaron en mi cabeza; la primera de ellas fue que le sobraban la mitad de páginas, esas en las que el autor se pierde en divagaciones, y que sin ellas la lectura hubiera resultado más satisfactoria. La segunda fue una sensación de vacío, de promesas incumplidas, de decepción al comprobar que el personaje que había suscitado mi interés, el conde Drácula, solo salía de pasada (esto es más personal, lo sé), de que la novela era un "quiero y no puedo" ya que, insisto, la base me parece buena pero el desarrollo no ha sido el adecuado y me ha llevado a perderme muchas veces en la lectura.
La Biblia perdida, sintiéndolo mucho, no es una novela que os vaya a recomendar, ni siquiera a los amantes de la novela histórica como lo soy yo. Un buen punto de partida que no llega a buen término, una novela extensa llena de divagaciones y situaciones inconexas que lastran su lectura. Aun así os digo que estas son mis impresiones y que si tenéis curiosidad le deis una oportunidad para forjaros vuestra propia opinión.
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| Imagen tomada de Google |





